Desde Cercedilla asciende por la calzada romana de la Fuenfría entre pinos silvestres, enlaza con miradores de los Poetas y desciende al pueblo de Navacerrada. Quedan entre trece y dieciséis kilómetros, según variantes. Pernocta en hostal de trato familiar, cena temprano y saborea chocolate espeso al amanecer siguiente.
Desde Viladrau o Santa Fe explora hayedos y castañares, elige senderos sombreados hacia Sant Marçal y termina el día en un refugio u hotel rural. El tramo inicial puede ser de doce a quince kilómetros. Las fuentes de montaña ayudan; lleva filtro ligero por si necesitas rellenar con confianza.
Sal de Haro siguiendo el Ebro entre choperas y senderos fluviales, visita una bodega con degustación moderada y llega a Briones para explorar calles altas. Doce kilómetros aproximados. El Museo Vivanco ofrece arte y patrimonio vitícola; duerme cerca, cena verduras asadas y planifica regreso por media distancia al día siguiente.
Entre Escaladei y Porrera caminas sobre llicorella brillante, con terrazas inclinadas, ermitas y silencio vibrante. Quince kilómetros comedidos, bajadas atentas para cuidar rodillas y llegada a un pueblo acogedor. Cata mínima, mucha agua, y charla con viticultores sobre suelos antiguos que cuentan, sin voz, historias de paciencia y esfuerzo.